El Paseo de los Filósofos y las rutas periurbanas

J. M. Molas

Voy terminando este viaje veraniego, y en esta ocasión vamos a andar buscando los senderos periurbanos. Donde acaba la ciudad, los altos edificios nos quitan muchas veces la vista al exterior que nos rodea. Vivimos tantas horas de espaldas a la naturaleza que necesitamos el contacto con el verde natural, con los prados, con el río. Las ciudades y los pueblos piden un cinturón verde donde salir del agobio del cemento, dejar la urbe, y encontrar un poco de reposo cercano.


Recuerdo que en un viaje a Heidelberg, junto al castillo, tras pisar el gran tonel de vino más grande de Europa, cruzando el río Neckar se inicia una ruta hermosa desde la que se ve la ciudad al otro lado, junto a verdes prados. Es un camino al que los alemanes le tienen mucha estima, le llaman el Paseo de los Filósofos. Los alemanes tienen tradición de ser buenos filósofos, han dado una buena cantera. Se cuenta que personajes importantes encontraron inspiración en ese paseo: Martín Lutero, los filósofos existencialistas Alfred Weber y Karl Jaspers; Hegel, el padre de la Dialéctica, el músico Schumann, el mismo Goethe. “Hay algo especial en Heidelberg. Te pones a filosofar, a discutir. Es como si esa energía viniera de lo más profundo de la Tierra”, comentaba un estudiante italiano de la Universidad de Heidelberg.

En Andalucía empiezan a señalizarse distintos senderos y rutas en torno a los pueblos y ciudades, por donde los vecinos pueden caminar. Son diversos los motivos para recorrer esos senderos: desde ver el pueblo desde lo lejos, subir a la ermita, hacer el ejercicio necesario, quitarse el estrés acumulado, sacar al perro, ir en bici, conversar, etc. Esos senderos que muchas veces sirven como una atracción más para después de una comida copiosa o seguir el consejo del médico, van afortunadamente proliferando por nuestra geografía.

En Guadix, tenemos la ruta del Vivero. Es atractivo y tiene buena situación, junto a un estanque y acequia. Podemos disfrutar viendo las ardillas que asoman en los pinos, los árboles plantados para celebrar la Constitución (Ginkho bilova), los aparatos para hacer ejercicio. El mantenimiento es deficiente, como se demuestra con los poemas rotos o en que hace poco un grupo de voluntarios quitó demasiados quilos de basura acumulada. Es una ruta corta, pero es un buen sendero de partida al este de la ciudad. Qué hermoso sería que en los accesos a la ciudad accitana pudiera haber varias rutas sombreadas, ya fuera en dirección a Paulenca, a Exfiliana, a la piscina de Purullena, Benalúa, Hernán Valle, etc., donde poder desplazarse una hora por lo menos, solo o en compañía, a pie o en bicicleta. Seguro que sería una ciudad más amable, más atractiva, más saludable.

En el Valle del Zalabí han trabajado en un trayecto periurbano que une Exfiliana y Alcudia por la parte sur, con vallas, fuentes, buena señalización, que permite hacer rutas cortas o largas de dificultad baja y media. Ya no van las vecinas como antaño, carretera arriba, carretera abajo. Otros pueblos han hecho algo parecido: en La Peza han señalizado varias rutas, en Macael han promocionado el Sendero del Mármol. Las ciudades costeras tienen su paseo marítimo, y Granada, la ruta del colesterol. La búsqueda de una fuente, de un rincón llamativo o un árbol singular ayuda y anima a hacer esos recorridos.

Ahora que en los próximos meses se acercan elecciones municipales, seguro que hay mentes inquietas y voluntariosos vecinos dispuestos a dedicar sus esfuerzos y sacrificio para mejorar el pueblo desde el puesto de concejal, sea desde el gobierno o la oposición. Seguro que será una buena propuesta y será bien recibida la creación de nuevos senderos periurbanos, o como se quieran llamar, con la previsión de su mantenimiento, que podrá ser compartido entre el servicio de limpieza y los caminantes, que deberán colaborar y no ensuciar las vías públicas. Esos senderos serán una atracción más, sea en Guadix o en otros pueblos.

En torno a muchas rutas y caminatas, cerca de los pueblos, bien acompañado, he disfrutado en muchas ocasiones de una buena conversación, de la vista de un pájaro o ardilla, del silencio, de la naturaleza en suma. Naturaleza que se ofrece continuamente como la mejor terapia para una vida muchas veces desorientada y demasiado estresada.

1 comentario:

GABRIEL dijo...

Excelente entrada!

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Saludos!